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Los
beneficios del colesterol elevado Las
personas con colesterol elevado viven por más tiempo. Esta afirmación parece
tan increíble que se requiere de mucho tiempo para deshacernos de lavado de
cerebro que hemos padecido y poder comprender cabalmente la importancia de este
concepto. Sin embargo, el hecho de que las personas con colesterol elevado
tienen una vida más prolongada surge claramente de muchos artículos científicos.
Consideren, por ejemplo, el hallazgo del Dr. Harlan Krumholz del Servicio de
Medicina Cardiovascular de la Universidad de Yale, quien en 1994 informó que la
mortalidad por infarto de las personas mayores con colesterol bajo duplicaba la
mortalidad por la misma causa de las personas mayores con colesterol alto.1
Quienes están a favor de la campaña del colesterol bajo suelen ignorar esta
observación, o bien la consideran una rara excepción que atribuyen a la
casualidad entre un gran número de estudios que avalan lo contrario. Pero
no se trata de una excepción, existen en la actualidad un gran número de
hallazgos que contradicen la hipótesis de los lípidos. Para ser más específico,
la mayoría de los estudios con pacientes mayores han demostrado que el
colesterol elevado no constituye un factor de riesgo para las coronariopatías.
Este es el resultado de una búsqueda que he realizado en la base de datos
Medline acerca de los estudios realizados sobre el tema. 2 Once
estudios con pacientes mayores llevan a ese resultado, y otros siete estudios
revelaron que el colesterol elevado tampoco es factor predictivo de la
mortalidad por todo tipo de causa. Consideremos,
ahora, que más del 90% de todas las enfermedades cardiovasculares ocurren en
pacientes de más de 60 años y que la mayoría de los estudios han demostrado
que el colesterol elevado no representa un factor de riesgo para las mujeres.
2 Esto significa que el colesterol elevado sólo constituye un factor de
riesgo para menos del 5% de quienes mueren a consecuencia de un infarto. Y
hay más consuelo para quienes padecen de colesterol elevado, seis de los
estudios hallaron que la mortalidad total estaba inversamente relacionada con el
colesterol total o el colesterol LDL, o ambos, lo que quiere decir que es mucho
mejor tener colesterol elevado si se quiere vivir por muchos años. El
colesterol elevado protege contra las infecciones Son
muchos los estudios que han demostrado que el colesterol bajo es en ciertos
aspectos más perjudicial que el colesterol elevado. Por ejemplo, una revisión
de 19 grandes estudios con más de 68000 muertes, llevada a cabo por el Profesor
David R. Jacobs y sus colaboradores de la División de Epidemiología de la
Universidad de Minnesota, revela que el colesterol bajo predice un mayor riesgo
de morir a causa de enfermedades gastrointestinales y respiratorias.3 La
mayoría de las enfermedades gastrointestinales y respiratorias son de origen
infeccioso. Por lo tanto, es importante determinar si es la infección la que
disminuye el colesterol, o si es el colesterol bajo el que predispone a la
infección. Para responder este interrogante el Profesor Jacobs y su grupo,
junto con el Dr. Carlos Iribarren realizaron un seguimiento de más de 100000
individuos sanos de la zona de San Francisco durante 15 años. Al finalizar el
estudio, aquellos individuos que tenían colesterol bajo al inicio de la
investigación habían sido internados con más frecuencia a causa de
enfermedades infecciosas.4,5 Este hallazgo no puede fundamentarse en
el hecho de que la infección haya causado la disminución del colesterol porque
¿de qué manera podría el colesterol bajo, que se había analizado en estos
pacientes antes de que hubiera indicios de ninguna infección, haber sido
provocado por una enfermedad que no había sido diagnosticada? ¿No es más
probable que el colesterol bajo los haya vuelto más vulnerables a las
infecciones, o que el colesterol elevado haya protegido a aquellos pacientes que
no se infectaron? Existen muchos datos que avalan esta interpretación El
colesterol bajo y el VIH/SIDA Los
hombres jóvenes, solteros y con antecedentes de enfermedades de transmisión
sexual o patologías hepáticas corren mayores riesgos de infectarse con el
virus VIH que otros pacientes. Los investigadores de Minessota, ahora liderados
por el Dr. Dr. Ami Claxton, hicieron un seguimiento de dichos individuos durante
7-8 años. Luego de excluir a los que positivizaron el virus en los primeros 4 años,
llegaron a un grupo de 2446 hombres. Al finalizar el estudio 140 de estos
pacientes resultaron VIH positivo, los que tenían colesterol bajo al iniciar el
estudio duplicaron la probabilidad de resultar VIH positivo en comparación con
quienes iniciaron el estudio con el colesterol más elevado.6 Resultados
similares surgen de los individuos testeados en un estudio de MRFIT, que incluyó
a más de 300000 hombres jóvenes y de mediana edad, en el cual se describió
que a los 16 años de haber realizado el primer control de colesterol el número
de hombres cuyo colesterol era inferior a 160 y que habían fallecido a causa
del SIDA cuadruplicaba el número de pacientes fallecidos a causa del SIDA y
cuyo colesterol estaba por encima de 240.7 El
colesterol y la insuficiencia cardíaca crónica Las
enfermedades cardíacas pueden llevar al debilitamiento del músculo cardíaco.
Un corazón débil bombea menor cantidad de sangre y por lo tanto entrega menor
cantidad de oxígeno a las arterias. Para compensar esta menor potencia, aumenta
la frecuencia cardíaca, pero no es suficiente en los casos de insuficiencia
grave. Los pacientes con insuficiencia cardíaca grave padecen de disnea porque
los tejidos reciben poco oxígeno, aumenta la presión venosa porque el corazón
no puede bombear la sangre con la potencia suficiente, y padecen de edema, es
decir que acumulan líquido en los miembros inferiores, y en los casos más
graves también en los pulmones y otras partes del cuerpo. Esta patología se
denomina insuficiencia cardíaca congestiva o crónica. Hay
muchos indicios de que las bacterias y otros microorganismos cumplen un papel
importante en la insuficiencia cardíaca crónica. Por ejemplo, los pacientes
con insuficiencia cardíaca crónica grave tienen altos niveles de endotoxinas y
varios tipos de citoquinas en sangre. Las endotoxinas, también denominadas
lipopolisacáridos, constituyen la sustancia más tóxica producida por las
bacterias gramnegativas como la Escherichia coli, la Klebsiella, la
Salmonella, la Serratia y las Pseudomonas. Las citoquinas son
hormonas secretadas por los leucocitos en su batalla contra los microorganismos.
Los altos niveles de citoquinas en sangre indican que se está desarrollando un
proceso inflamatorio en alguna parte del organismo. El
Dr. Mathias Rauchhaus y su equipo del Departamento Médico de la Universidad
Martin-Luther-University de Halle, Alemania (Universitätsklinik und Poliklinik
für Innere Medizin III, Martin-Luther-Universität, Halle) ha estudiado el
papel que desempeñan las infecciones en la insuficiencia cardíaca crónica.
Han descubierto que el predictor más fuerte de muerte para pacientes con
insuficiencia cardíaca crónica era la concentración de citoquinas en sangre,
especialmente en pacientes con insuficiencia cardíaca a causa de coronariopatías.8
Para explicar el hallazgo sugirieron que las bacterias alojadas en los
intestinos podrían penetrar más fácilmente en los tejidos cuando aumenta la
presión de las venas abdominales a causa de la insuficiencia cardíaca. De
acuerdo con esta teoría, hallaron más endotoxinas en la sangre de los
pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva y edema que en pacientes con
insuficiencia cardíaca no congestiva y sin edema, y las concentraciones de
endotoxinas disminuían significativamente cuando la función cardíaca mejoraba
con el tratamiento médico.9 Un
modo simple de evaluar el estado funcional del sistema inmune es inyectar debajo
de la piel antígenos de microorganismos a los que la mayoría de las personas
ha estado expuesta. Si el sistema inmune es normal, aparecerá una zona indurada
aproximadamente a las 48 h de la inyección. Una zona indurada es muy pequeña,
con un diámetro de unos pocos milímetros, es indicadora de “anergia”, es
decir una disminución o falta de respuesta a un antígeno. Del mismo modo, la
anergia esta asociada a un mayor riesgo de infección y mortalidad en pacientes
mayores sanos, en pacientes quirúrgicos y en pacientes con transplante cardíaco.10 La
Dra. Donna Vredevoe y su grupo de la Escuela de Enfermería y de la Escuela de
Medicina de la Universidad de California en Los Ángeles hicieron un seguimiento
de doce meses a más de 200 pacientes con insuficiencia cardíaca grave a
quienes evaluaron con cinco antígenos diferentes. En el 50% de los casos la
insuficiencia cardíaca se debía a coronariopatía, mientras que en el 50%
restante se debía a otros tipos de cardiopatía (como valvulopatías
infecciosas o congénitas, miocardiopatías varias y endocarditis). Casi la
mitad de los pacientes eran anérgicos, y aquellos pacientes anérgicos con
coronariopatía tuvieron una mortalidad muy superior a la del resto de los
pacientes.10 Aquí
el punto sobresaliente: los investigadores hallaron, para su sorpresa, que la
mortalidad fue mayor no sólo en los pacientes anérgicos, sino también en los
pacientes con los niveles lipídicos más bajos, incluyendo el colesterol total,
el colesterol LDL y HDL y los triglicéridos. Este
último hallazgo ha sido confirmado por el Dr. Rauchhaus, esta vez en cooperación
con investigadores de varios hospitales universitarios alemanes y británicos.
Los investigadores descubrieron que el riesgo de muerte para pacientes con
insuficiencia cardíaca crónica estaba fuerte e inversamente asociado al
colesterol total, al colesterol LDL y a los triglicéridos. Los pacientes con
niveles elevados de lípidos tuvieron mayor supervivencia que aquellos pacientes
con niveles bajos.11,12 Otros
investigadores han obtenido resultados similares. El estudio más amplio ha sido
llevado a cabo por el Profesor Gregg C. Fonorow y su equipo del Servicio de
Medicina y Centro de Cardiomiopatía de la UCLA de Los Ángeles.13 El
estudio, liderado por la Dra. Tamara Horwich, incluyó a más de mil pacientes
con insuficiencia cardíaca crónica. Al cabo de cinco años, el 62% de los
pacientes con un nivel de colesterol por debajo de 129 mg/l había fallecido,
mientras que el porcentaje de muertes entre los pacientes con colesterol por
encima de 223 mg/l ascendía a la mitad. Cuando
aquellos que abogan por la hipótesis del colesterol bajo se enfrentan a
hallazgos con desenlaces negativos asociados al colesterol bajo —y hay muchos
resultados en ese sentido— generalmente alegan que los pacientes graves suelen
estar mal alimentados, por lo tanto se atribuye el colesterol bajo a la mala
alimentación. Sin embargo, la mortalidad de los pacientes de este estudio fue
independiente del grado de alimentación, y el colesterol bajo es un factor
predictivo de mortalidad precoz independientemente de que los pacientes
estuvieran bien o mal alimentados. Síndrome
de Smith-Lemli-Opitz Como
se discutió en Los mitos del colesterol
(ver el vínculo en la página web), existe una gran cantidad de datos que
avalan la teoría de que las personas que nacen con muy alto colesterol, es
decir aquellos que padecen de hipercolesterolemia familiar, están protegidos
contra las infecciones. Pero si el colesterol alto desde el nacimiento tiene un
efecto protector contra las infecciones, el colesterol bajo debería de producir
el efecto contrario. Sin duda, esta afirmación parecería ser cierta. Los
niños que padecen del síndrome Smith-Lemli-Opitz tienen muy bajo colesterol ya
que la enzima necesaria para el último paso en la síntesis del colesterol no
funciona adecuadamente. La mayoría de los niños con este síndrome nacen
muertos o mueren poco después de nacer como consecuencia de malformaciones
graves del sistema nervioso central. Los que sobreviven padecen retraso mental,
tienen colesterol extremadamente bajo y padecen infecciones graves con
frecuencia. Sin embargo, si se suplementa la dieta con colesterol puro o una
cantidad extra de huevos, el colesterol sube y los ataques infecciosos son menos
graves y menos frecuentes.14 Datos
de laboratorio Los
estudios de laboratorio son fundamentales para aprender más acerca de los
mecanismos por los cuales los lípidos ejercen su función protectora. Uno de
los primeros en estudiar este fenómeno fue el Dr. Sucharit Bhakdi del Instituto
de Micorbiología Médica de la Universidad de Giessen (Institut für
Medizinsche Mikrobiologie, Justus-Liebig-Universität Gießen), Alemania, junto
con su equipo de colaboradores de varias instituciones de Alemania y Dinamarca.15 La toxina a
del Staphylococcus aureus es la sustancia más tóxica producida por las
cepas de las bacterias denominadas staphylococci que son promotoras de
enfermedad. Esta toxina es capaz de destruir una gran variedad de células
humanas, incluyendo los glóbulos rojos. Por ejemplo, si se agregan pequeñas
cantidades de la toxina a un tubo de ensayo con glóbulos rojos disueltos en
solución fisiológica al 0,9% la sangre se hemoliza, es decir que las membranas
de los glóbulos se rompen y se libera la hemoglobina del interior de las células
en el solvente. El Dr. Bhakdi y su equipo mezclaron a-toxina purificada con suero humano (el fluido en el cual residen los glóbulos
rojos) y observó que el 90% del efecto hemolificante desapareció. A través de
varios métodos complejos pudieron identificar la sustancia protectora como LDL,
el portador del llamado colesterol malo. Del mismo modo, no se produjo hemólisis
cuando se mezcló a-toxina con LDL humano purificado, mientras que el HDL y otros
componentes plasmáticos no resultaron efectivos en este sentido. El
Dr. Willy Flegel y sus colaboradores del Departamento de Medicina de la
Transfusión de la Universidad de Ulm, y del Instituto de Inmunología y Genética
del Centro de Investigación del Cáncer en Heidelberg, Alemania (DRK-Blutspendezentrale
und Abteilung für Transfusionsmedizin, Universität Ulm, und Deutsches
Krebsforschungszentrum, Heidelberg) estudiaron la endotoxina de otro modo.
16 Como ya se mencionó, uno de los efectos de la endotoxina es que los glóbulos
blancos se ven estimulados a producir citoquinas. Los investigadores alemanes
descubrieron que el efecto estimulador de la producción de citoquinas desaparecía
casi por completo si la endotoxina era mezclada con suero humano durante 24
horas antes de agregar los glóbulos blancos a los tubos de ensayo. En un
estudio posterior, 17 descubrieron que el LDL purificado de pacientes
con hipercolesterolemia familiar tenía los mismos efectos inhibitorios que el
suero. Es
posible que el LDL no sólo se una e inactive las toxinas peligrosas de las
bacterias, sino también que parece tener una influencia benéfica directa sobre
el sistema inmune, lo que posiblemente explique la relación observada entre el
colesterol bajo y varias patologías crónicas. Este ha sido el punto de partida
para un estudio llevado a cabo por el Profesor Matthew Muldoon y su equipo de la
Universidad de Pittsburg, Pensilvania. Los investigadores estudiaron hombres jóvenes
y de mediana edad sanos y descubrieron que el total de glóbulos blancos y el número
de los distintos tipos de glóbulos blancos era significativamente inferior en
los hombres cuyo colesterol LDL estaba por debajo de 160 mg/dl (media 88,3 mg/l)
que en los hombres cuyo colesterol LDL estaba por encima de 160 mg/dl (media
185,5 mg/l). 18 Los investigadores cautelosamente concluyeron que
existían diferencias entre los sistemas inmunes de los hombres con colesterol
bajo y alto, pero aún era prematuro afirmar si estas diferencias tenían alguna
importancia para la salud humana. Ahora, siete años después, y habiendo
discutido muchos de los resultados, nos permitimos decir que las propiedades
potenciadotas del sistema inmune del colesterol LDL desempeña un papel
importante para la salud humana. Experimentos
con animales Los
sistemas inmunes de diversos mamíferos, incluyendo a los seres humanos tienen
muchas similitudes. Por lo tanto, es interesante ver qué pueden aportar los
experimentos con ratas y ratones. El profesor Kenneth Feingold del Departamento
de Medicina de la Univesidad de California, San Francisco, y su equipo, han
publicado los resultados de esas investigaciones. En una de ellas redujeron el
colesterol LDL de las ratas con la administración de fármacos que impiden al hígado
secretar lipoproteínas o bien que favorecen su desaparición. En ambos modelos,
la inyección de endotoxina estuvo seguida de de una mayor mortalidad en las
ratas con colesterol bajo en comparación con las ratas normales. La alta
mortalidad no se debió a la administración de drogas, ya que si se inyectaban
lipoproteínas a los animales tratados con fármacos antes de inyectar la
endotoxina, la mortalidad se reducía a los índices normales. 19 El
Dr. Mihai Netea y su equipo de los Departamentos de Medicina Interna y Nuclear
del Hospital Universitario de Nijmegen, Holanda, inyectaron endotoxina
purificada en ratones con hipercolesterolemia familiar con colesterol LDL cuatro
veces más elevado que los índices normales. Todos los ratones normales
fallecieron, mientras que se debió inyectar 8 veces los niveles de endotoxina
para matar a los ratones con hipercolesterolemia familiar. En otro experimento,
inyectaron bacterias vivas y descubrieron que sobrevivió el doble de los
ratones con hipercolesterolemia familiar en comparación con los ratones
normales.20 Otros
lípidos protectores Como
hemos visto hasta ahora, muchos de los papeles del colesterol LDL son
compartidos por el colesterol HDL, lo cual no debería ser sorprendente
considerando que el colesterol HDL elevado está asociado con salud
cardiovascular y longevidad. Pero aún hay más. Los
triglicéridos, moléculas formadas por tres ácidos grasos unidas un glicerol,
son indisolubles en agua y por lo tanto son transportadas en sangre dentro de
las lipoproteínas, igual que el colesterol. todas las lipoproteínas
transportan triglicéridos, pero la mayoría de ellos son transportados por una
lipoproteína denominada VLDL (lipoproteína de muy baja densidad) y por
quilomicrones, una mezcla de triglicéridos emulsionados que aparecen en grandes
cantidades luego de comidas ricas en grasas, y particularmente en la sangre
transportada desde los intestinos al hígado. Por
muchos años se ha sabido que la sepsis, una condición mortal causada por la
proliferación bacteriana en sangre, está asociada con un alto nivel de triglicéridos.
Los graves síntomas de la sepsis se deben a la endotoxina, frecuentemente
producida por las bacterias intestinales. En varios estudios, el Profesor Hobart
W. Harris del Laboratorio de Investigación Quirúrgica del Hospital General de
San Francisco y su equipo descubrieron que las soluciones ricas en triglicéridos
pero prácticamente sin colesterol eran capaces de proteger a los animales de
experimentación de los efectos tóxicos de la endotoxina, y concluyeron que el
nivel elevado de triglicéridos observado en la sepsis es una respuesta inmune
normal a la infección. 21 Generalmente las bacterias responsables de
la sepsis provienen de los intestinos, por lo tanto es una suerte que la sangre
que fluye desde los intestinos sea rica en triglicéridos. Excepciones Hasta
ahora, los experimentos con animales han confirmado la hipótesis de que el
colesterol elevado protege contra las infecciones, al menos contra infecciones
causadas por bacterias. En un experimento similar en el que se utilizaron
inyecciones de Candida albicans, un hongo común, el Dr. Netea y
sus colaboradores descubrieron que los ratones con hipercolesterolemia familiar
murieron con más facilidad que los ratones normales.22 Las
infecciones graves causadas por el Candida albicans son
infrecuentes en los seres humanos; sin embargo, se observan principalmente en
pacientes tratados con drogas inmunosupresoras, pero estos hallazgos indican que
necesitamos continuar investigando en esta área. Sin embargo, los principales
hallazgos mencionados precedentemente indican que los efectos protectores de los
lípidos en sangre contra las infecciones en los seres humanos parecen ser
mayores que los posibles efectos adversos. El
colesterol como factor de riesgo La
mayoría de los estudios con hombres jóvenes y de mediana edad descubrieron que
el colesterol elevado constituye un factor de riesgo para las coronariopatías,
lo que parece una contradicción con la idea de que el colesterol elevado
desempeña un papel protector. ¿Por qué el colesterol elevado representa un
factor de riesgo en hombres jóvenes y de mediana edad? Una probable explicación
es que los hombres de esa edad generalmente se encuentran en medio de sus
carreras profesionales. El colesterol elevado puede, por lo tanto, reflejar un
estado de estrés, una causa conocida de colesterol elevado y también un factor
de riesgo para las enfermedades cardíacas. Una vez más, el colesterol elevado
no es necesariamente una causa directa sino que puede ser sólo un indicador. El
colesterol elevado en hombres jóvenes y de mediana edad podría, por ejemplo,
reflejar la necesidad del cuerpo de más colesterol debido a que el colesterol
es la materia prima para muchas hormonas de estrés. Los posibles efectos
protectores del colesterol elevado podrían ser contrarrestados por la
influencia negativa sobre el sistema vascular de una vida con estrés. Respuesta
a la lesión En
1976 una de las teorías más prometedoras acerca de la causa de la
aterosclerosis era la hipótesis de la respuesta a la lesión, presentada por
Russell Ross, profesor de patología, y John Glomset, profesor de bioquímica y
de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, Seattle.23,24
Ambos sugirieron que la aterosclerosis es la consecuencia de un proceso
inflamatorio, en el cual el primer paso es una lesión localizada en la fina
capa de células que recubren el interior de las arterías, la íntima. La lesión
provoca inflamación y el aumento de las plaquetas es simplemente una lesión de
cicatrización. Esta
idea no es original. Ya en 1911, dos patólogos estadounidenses de los
Laboratorios de Patología de la Universidad de Pittsburg, Pensilvania, Oskar
Klotz y M.F. Manning, habían publicado un resumen de sus estudios sobre las
arterias de seres humanos y concluyeron que “existen indicios de que la
producción de tejido en la íntima es el resultado de la irritación directa de
dicho tejido ante la presencia de infección o de toxinas o de la estimulación
por los productos de una degeneración primaria de esa capa”. 25
Otras investigaciones han presentado teorías similares.26 Los
investigadores han propuesto muchas causas potenciales de la lesión vascular,
incluyendo la tensión mecánica, la exposición al humo del tabaco, el
colesterol HDL elevado, el colesterol oxidado, la homocisteína, las
consecuencias metabólicas de la diabetes, la sobrecarga de hierro, la
deficiencia de cobre, la deficiencia de vitamina A y D, el consumo de ácidos
grasos trans, los microorganismos y
muchas más. Con una excepción, existen indicios para avalar el papel de todos
estos factores, aunque aún se desconoce el grado de participación de los
mismos. La excepción, por supuesto, es el colesterol LDL. Muchas
investigaciones nos permiten excluirlo del listado. Ya sea a través de la
observación directa del interior de las arterias en una autopsia, o de la
observación indirecta con rayos x, ecografías o haces de electrones, no se ha
encontrado una asociación que valga la pena mencionar entre la cantidad de lípidos
en sangre y el grado de aterosclerosis de las arterias. Además, la suba o la
disminución del colesterol, por sí mismo o por intervención médica, no ha
sido nunca acompañada por cambios paralelos en las placas ateroscleróticas, no
existe una respuesta a la dosis. Quienes abogan por una campaña contra el
colesterol con frecuencia sostienen que los ensayos han encontrado una respuesta
a la dosis, pero se refieren a los cálculos entre los cambios promedio de los
diferentes estudios con el desenlace de todo el grupo de tratamiento. Sin
embargo, la verdadera respuesta a la dosis requiere que los cambios individuales
de los hipotéticos factores causales estén seguidos por cambios individuales
paralelos del desenlace de la enfermedad, y esto nunca ha ocurrido en los
estudios de investigación donde los investigadores han calculado la verdadera
respuesta a la dosis. La
discusión detallada de los muchos factores acusados de producir daño al
endotelio arterial está más allá del alcance de este trabajo. Sin embargo, el
papel protector de los lípidos en sangre contra las infecciones obviamente
requiere una mirada más de cerca al supuesto papel de una de las supuestas
causas, los microorganismos. ¿La
aterosclerosis es una enfermedad infecciosa? Por
muchos años los científicos han sospechado que los virus y las bacterias, en
particular el citomegalovirus y la Chlamydia pneumonia (también
denominada bacteria TWAR) están involucrados en el desarrollo de la
aterosclerosis. La investigación en esta área se ha profundizado en la última
década y para enero de 2004 se habían publicado al menos 200 revisiones sobre
el tema en diversas revistas médicas. Dada la amplia preocupación sobre el
colesterol y otros lípidos, sin embargo no ha generado un gran interés en el público
en general, y sólo unos pocos médicos saben suficiente acerca del tema. A
continuación presentaré algunos de los hallazgos más interesantes.26 La
microscopía electrónica, la microscopía por inmunofluorescencia y otras técnicas
de avanzada nos han permitido detectar microorganismos y su ADN en las lesiones
ateroscleróticas en una gran cantidad de pacientes. Las toxinas bacterianas y
las citoquinas, las hormonas secretadas por los glóbulos blancos durante las
infecciones, se observan con más frecuencia en la sangre de los pacientes con
accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria recientes, en particular
durante y luego de un evento cardiovascular agudo, y algunos de ellos son
fuertes predictores de enfermedades cardiovasculares. Lo mismo es válido para
los anticuerpos bacterianos y virales, y una proteína secretada por el hígado
durante las infecciones, la proteína C reactiva (PCR), es un factor de riesgo
mucho mayor para la coronariopatía que el colesterol. Los
datos clínicos también avalan esta teoría. En las semanas precedentes al
ataque cardiovascular agudo muchos pacientes habían padecido una infección
bacteriana o viral. Por ejemplo, el Dr. Armin J. del Departmento de Neurología
de la Universidad de Heidelberg y su equipo interrogaron a 166 pacientes con
accidente cerebrovascular agudo, 166 pacientes internados por otras causas
neurológicas y 166 pacientes sanos del mismo sexo y edad acerca de enfermedades
infecciosas recientes. En la primera semana antes del ACV, 37 pacientes del
grupo ACV y sólo 14 pacientes del grupo control habían padecido una enfermedad
infecciosa. En el 50% de los pacientes la infección había sido de origen
bacteriana y en el restante 50% de origen viral. 27 Otros
investigadores han realizado observaciones similares en pacientes con infarto
agudo de miocardio (ataque cardíaco). Por ejemplo, el Dr. Kimmo J. Mattila del
Departamento de Medicina del Hospital Universitario de Helsinki, Finlandia,
descubrió que 11 de 40 pacientes varones con infarto agudo antes de los 50 años
habían tenido una infección tipo influenza con fiebre dentro de las 36 horas
previas al ingreso al hospital, pero sólo 4 de los 41 pacientes con
coronariopatía crónica (como angina de pecho recidivante o infarto de
miocardio previo) y 4 de los 40 pacientes control sin coronariopatía crónica
seleccionados al azar entre la población general.28 Se
han realizado intentos para prevenir las enfermedades cardiovasculares con
tratamiento con antibióticos. En cinco estudios se trataron pacientes con
enfermedad coronaria con azitromicina o roxitromicina, antibióticos efectivos
contra la Chlamydia pneumonia, con resultados exitosos. Se
produjeron un total de 104 eventos coronarios entre los 412 pacientes no
tratados y sólo 61 eventos coronarios entre los 410 pacientes de los grupos de
tratamiento.28a-e En un estudio posterior el tratamiento con antibióticos
produjo una disminución significativa de la progresión de la aterosclerosis en
las arterias carótidas.28f Sin embargo, en otros cuatro estudios, 30a-d
uno de los cuales incluyó más de 7000 pacientes, 28d el tratamiento
con antibióticos no produjo efectos significativos. El
motivo de la inconsistencia en los resultados puede deberse a que el tratamiento
fue demasiado breve (en uno de los estudios el tratamiento fue de sólo cinco días),
además, la Chlamydia pneumonia, TWAR, sólo puede propagarse en células
humanas y cuando están alojadas en los glóbulos blancos son resistentes a los
antibióticos.31 El tratamiento también puede haber sido ineficaz
debido a que los antibióticos utilizados no tienen efectos sobre los virus. En
este sentido, es interesante mencionar un ensayo controlado llevado a cabo por
el Dr. Enrique Gurfinkel y su equipo de la Fundación Favaloro en Buenos Aires,
Argentina.32 Los investigadores vacunaron contra la gripe, una
enfermedad viral, al 50% de 301 pacientes con enfermedad coronaria. Luego de
seis meses, el 8% de los controles había fallecido, mientras que la mortalidad
de los pacientes vacunados ascendió a sólo el 2%. Es importante mencionar que
este efecto fue mucho mejor que el logrado por cualquier ensayo con estatinas, y
en un plazo mucho menor. ¿El
colesterol elevado protege contra las enfermedades cardiovasculares? Aparentemente,
los microorganismos desempeñan un papel en las enfermedades cardiovasculares.
Pueden ser uno de los factores que inician el proceso al lesionar el endotelio
arterial. Podría inferirse un papel secundario a partir de la asociación entre
la enfermedad cardiovascular aguda y la infección. El agente infeccioso podría
alojarse preferentemente en partes de las paredes arteriales previamente dañadas
por otros agentes, e iniciar la coagulación local y la generación de trombos (coágulos)
y causar de esta manera la obstrucción del flujo sanguíneo. De ser así, el
colesterol elevado podría ser un factor de protección contra las enfermedades
cardiovasculares y no la causa. En
cualquier caso, la idea de la cardio-dieta, con su efecto demonizador del
colesterol, está en conflicto con la idea de que el colesterol elevado protege
contra las infecciones. Es imposible que ambas ideas sean correctas. Permítanme
resumir algunos hechos que contradicen la idea de que el colesterol elevado es
malo. Si
el colesterol elevado fuera la causa más importante de aterosclerosis, las
personas con colesterol elevado deberían ser más ateroscleróticas que
aquellas con colesterol bajo. Pero como saben a estas alturas, esta afirmación
está lejos de ser verdadera. Si
el colesterol elevado fuera la causa más importante de aterosclerosis, la
reducción del colesterol debería afectar el proceso atersoclerótico en forma
proporcional a su disminución. Pero
como saben a estas alturas, esto no ocurre. Si
el colesterol elevado fuera la causa más importante de la enfermedad
cardiovascular, debería ser un factor de riesgo en todas las poblaciones, en
ambos sexos, en todas las edades en todas las categorías de enfermedad y tanto
para las enfermedades cardíacas como para el accidente cerebrovascular. Pero
como saben a estas alturas, este no es el caso. Sólo
tengo dos argumentos a favor de la idea de que el colesterol elevado es bueno
para los vasos sanguíneos, pero a diferencia de los argumentos en contra, son
sumamente sólidos. El primer argumento se desprende del los ensayos con
estatinas. Si el colesterol elevado fuera la causa más importante de las
enfermedades cardiovasculares, el mayor efecto del tratamiento con estatinas
debería de haberse observado en pacientes con el colesterol más alto, y en los
pacientes a quienes más les descendió el colesterol. La ausencia de respuesta
a la dosis no puede atribuirse al conocimiento de que las estatinas tienen otros
efectos sobre las estabilización de la placa, ya que esto no hubiera
enmascarado el efecto reductor del colesterol teniendo en cuenta la reducción
pronunciada que se logró. Por el contrario, si una droga logra reducir
eficazmente la concentración de una molécula que se supone dañina para el
sistema cardiovascular, debería de observarse una respuesta a la dosis
pronunciada. Por
otra parte, si el colesterol elevado tiene una función protectora, como se
sugiere, la reducción del colesterol contrarrestaría los efectos benéficos de
las estatinas y por lo tanto actuaría contra la respuesta a la dosis, lo que
estaría más de acuerdo con los resultados observados en los distintos ensayos. Ya
he mencionado mi segundo argumento, pero no debemos cansarnos de repetirlo: el
colesterol elevado está asociado con la longevidad en las personas mayores. Se
trata de un hecho difícil de explicar. Durante el período de la vida en el
cual se producen la mayoría de las enfermedades cardiovasculares y por las
cuales fallecen la mayoría de las personas (y la mayoría de nosotros morimos a
causa de enfermedades cardiovasculares), el colesterol elevado se observa con
mayor frecuencia en personas con la mortalidad más baja. ¿Cómo es posible que
el colesterol elevado sea dañino para las paredes arteriales y cause
enfermedades coronarias fatales, la causa más común de muerte, si las personas
con el colesterol más elevado viven más tiempo que aquellas con colesterol
bajo? Al
público en general y a la comunidad científica les digo: “¡Despertad!”. Referencias 1.
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heart disease mortality and morbidity and all-cause mortality in persons older
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Dr. Ravnskov es autor de “Los mitos del
colesterol” y presidente de “La
red internacional de los esépticos del colesterol” (The International
Network of Cholesterol Skeptics) (thincs.org).
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