Sección 8
Cómo crear una falsa idea
En las numerosas revisiones a
favor de la cardio-dieta con frecuencia se sostiene que esta concepción está
basada en “sólidos datos científicos”, que las pruebas son
“abrumadoras” o "extremadamente poderosas” y que “la controversia
es injustificada”. Si ha leído las secciones anteriores comprenderá que
nada puede estar más lejos de la verdad. Ha sido necesario utilizar esa
terminología para exagerar los hallazgos triviales y que aparentemente
avalaban esa hipótesis, para ignorar la gran cantidad de pruebas
controversiales y contrarias y para citar resultados desfavorables como
favorables. La Sección 1 acerca del colesterol bueno y malo,
constituye un ejemplo de cómo se puede crear un “hecho” a partir de citar
incorrectamente hallazgos científicos y exagerar hallazgos triviales. Las observaciones que son totalmente devastadoras para
la concepción de la cardio-dieta son ignoradas por completo. Un buen ejemplo
de ello es que si excluimos a los individuos con hipercolesterolemia familiar
(menos del 0,5% de la población mundial) no existe vínculo entre el nivel de
colesterol en sangre y el grado de aterosclerosis vascular (ver Sección 2). Más aún, antes de la era de las estatinas, las
revisiones de los ensayos sobre la disminución del colesterol han demostrado
que la mortalidad no mejora con la disminución de los niveles de colesterol.
Pero quienes proponen la cardio-dieta sólo mencionan los estudios con
resultados favorables e ignoran aquellos con resultados negativos.
Es interesante comparar el número de citas de los artículos
de una misma publicación ya que si un artículo está citado pocas veces
simplemente podría estar reflejando que se ha publicado en revistas científicas
poco conocidas o de menor relevancia. El estudio de prevención coronaria
primario de la Lipid Research Clinic
fue publicado en el JAMA en 1984 (110). En ese estudio, murieron por infarto 32 de los
pacientes sometidos a disminución de colesterol contra 44 de los pacientes
del grupo control. El número total de muertes (por todas las causas) fue de
68 pacientes del grupo de tratamiento contra 71 pacientes del grupo control.
Estas cifras no son estadísticamente significativas, sin embargo, los
resultados fueron utilizados como el principal argumento a favor de la campaña
contra el colesterol en los Estados Unidos. En 1985 el Dr. Miettinen y sus colegas de Helsinki,
Finlandia, publicaron un trabajo similar sobre la disminución del colesterol,
aunque más pequeño, en la misma revista científica (111).
En ese estudio, fallecieron 4 pacientes del grupo de tratamiento contra uno
del grupo control, y el total de muertes ascendió a diez en el grupo de
tratamiento contra cinco del grupo control. Es decir que ambos trabajos trataban el mismo tema y
fueron publicados en la misma revista y nadie cuestionó la honestidad de los
investigadores ni la calidad de los estudios. Es razonable pensar que se los
ha citado en la misma proporción. El hecho de que el estudio LRC, de acuerdo
con sus directores, tuviera fundamentos, y el estudio Miettinen no los tuviera
carecía de importancia porque el objetivo de la investigación es hallar la
verdad, sea de agrado o no. A continuación se presenta el número de veces
que cada trabajo fue citado por otros investigadores en los cuatro años
posteriores a la publicación:
(Datos extraídos del Science Citation Index) No es necesario decir que el trabajo de Miettinen ha
sido citado principalmente por los científicos más críticos.
Otro ejemplo: un mensaje común de la American
Heart Association y del National
Heart, Lung, and Blood Institute a los médicos es que existe una relación
cercana entre el nivel de disminución de colesterol y el grado de disminución
de la mortalidad. Pero tengan en cuenta los comentarios de The
Cholesterol Facts (114):
“Los resultados del estudio Framingham
indican que la reducción del 1% en el nivel de colesterol se corresponde a
una disminución del 2% en el riesgo de enfermedad coronaria”. Esta
afirmación fue seguida por una referencia a un trabajo que presentaba los
resultados de una experiencia de 30 años en Framingham (115).
Estos ejemplos constituyen sólo
la punta del iceberg. A continuación se presenta una revisión sistemática
del modo en que las tres revisiones más exhaustivas e importantes han citado
erróneamente la literatura: Ravnskov U, Allan C, Atrens D, Enig MG, Groves B,
Kaufman J, Kroneld R, Rosch PJ, Rosenman R, Werkö L, Nielsen JV, Wilske J,
Worm N. Studies
of dietary fat and heart disease. Science 2002;
295:1464-1465.
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